domingo, 19 de mayo de 2013

COMO DANZA LA ESPERANZA

"... mientras el soplo de Dios aleteaba sobre la superficie de las aguas..." 
Gn. 1, 2 

Así imagino a la Ruah aleteando sobre 
nuestros tiempos





COMO DANZA LA ESPERANZA

Se la escucha cuando llega
Con sus dos manos abiertas
Sus ojeras bifurcadas
Sombra gris de la belleza
Huele a goma desangrada
A caminos que se cierran
A pestañas empapadas
A memoria y lucha nueva
Como la baila como canta
Como grita en las miradas
Como danza la esperanza
Como danza la esperanza
Como danza a esperanza, 
como danza
Como danza la esperanza
Como danza la esperanza, 
como danza
Es amante y es bandera
Una ruta en escalera
Es caricia y es espada
Es utópica y discreta 

Suele acariciar mi boca
Esa niña cancionera
Suele pellizcarme el alma
Y desnudarme las penas
Como baila como canta
Como grita en las miradas
Como danza la esperanza
Como danza la esperanza, como danza
Como danza la esperanza
Como danza la esperanza, como danza
Como danza la esperanza.
Rally Barrionuevo


viernes, 22 de marzo de 2013

San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro

El ángel del Señor anunció en la víspera...

El corazón de El Salvador marcaba
24 de marzo y de agonía.
Tú ofrecías el Pan,
el Cuerpo Vivo
-el triturado cuerpo de tu Pueblo;
Su derramada Sangre victoriosa
-¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre
que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada!

El ángel del Señor anunció en la víspera,
y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte;
como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo.

¡Y se hizo vida nueva
en nuestra vieja Iglesia!

Estamos otra vez en pie de testimonio,
¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro!
Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra.
Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente.
Romero de la Pascua latinoamericana.
Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa.

Como Jesús, por orden del Imperio.
¡Pobre pastor glorioso,
abandonado
por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...!
(Las curias no podían entenderte:
ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo).

Tu pobrería sí te acompañaba,
en desespero fiel,
pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética.
El Pueblo te hizo santo.
La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós.
Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio.

Como un hermano herido por tanta muerte hermana,
tú sabías llorar, solo, en el Huerto.
Sabías tener miedo, como un hombre en combate.
¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana!
 
Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo,
con una sola mano consagrada al servicio.
América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini
en la espuma-aureola de sus mares,
en el retablo antiguo de los Andes alertos,
en el dosel airado de todas sus florestas,
en la canción de todos sus caminos,
en el calvario nuevo de todas sus prisiones,
de todas sus trincheras,
de todos sus altares...
¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos!

San Romero de América, pastor y mártir nuestro:
¡nadie hará callar tu última homilía!

Pedro Casaldáliga

viernes, 8 de marzo de 2013

¿QUÉ ES LA MUJER SALVAJE?


Por consiguiente, ¿qué es la Mujer Salvaje? Desde el punto de vista de la psicología arquetípica y también de las antiguas tradiciones, ella es el alma femenina. Pero es algo más; es el origen de lo femenino. Es todo lo que pertenece al instinto, a los mundos visibles y ocultos... es la base. Todas recibimos de ella una resplandeciente célula que contiene todos los instintos y los saberes necesarios para nuestras vidas. 
"... Es la fuerza Vida/Muerte/Vida, es la incubadora. Es la intuición, es la visionaria, la que sabe escuchar, es el corazón leal. Anima a los seres humanos a ser multilingües; a hablar con fluidez los idiomas de los sueños, la pasión y la poesía. Habla en susurros desde los sueños nocturnos, deja en el territorio del alma de una mujer un áspero pelaje y unas huellas llenas de barro. Y ello hace que las mujeres ansíen encontrarla, liberarla y amarla.
"Es todo un conjunto de ideas, sentimientos, impulsos y recuerdos. Ha estado perdida y medio olvidada durante muchísimo tiempo.
Es la fuente, la luz, la noche, la oscuridad, el amanecer. Es el olor del buen barro y la pata trasera de la raposa. Los pájaros que nos cuentan los secretos le pertenecen. Es la voz que dice: "Por aquí, por aquí."
"Es la que protesta a voces contra la injusticia. Es la que gira como una inmensa rueda. Es la hacedora de ciclos. Es aquella por cuya búsqueda dejamos nuestro hogar. Es el hogar al que regresamos. Es la lodosa raíz de todas las mujeres. Es todas las cosas que nos inducen a seguir adelante cuando pensamos que estamos acabadas. Es la incubadora de las pequeñas ideas sin pulir y de los pactos. Es la mente que nos piensa; nosotras somos los pensamientos que ella piensa.
"¿Dónde está? ¿Dónde la sientes, dónde la encuentras? Camina por los desiertos, los bosques, los océanos, las ciudades, los barrios y los castillos. Vive entre las reinas y las campesinas, en la habitación de la casa de huéspedes, en la fábrica, en la cárcel, en las montañas de la soledad. Vive en el gueto, en la universidad y en las calles. Nos deja sus huellas para que pongamos los pies en ellas. Deja huellas dondequiera que haya una mujer que es tierra fértil.
"¿Dónde vive? En el fondo del pozo, en las fuentes, en el éter anterior al tiempo. Vive en la lágrima y en el océano, en la savia de los árboles. Pertenece al futuro y al principio del tiempo. Vive en el pasado y nosotras la llamamos. Está en el presente y se sienta a nuestra mesa, está detrás de nosotras cuando hacemos cola y conduce por delante de nosotras en la carretera. Está en el futuro y retrocede en el tiempo para encontrarnos.
"Vive en el verdor que asoma a través de la nieve, vive en los crujientes tallos del moribundo maíz de otoño, vive donde vienen los muertos a por un beso y en el lugar al que los vivos envían sus oraciones. Vive en donde se crea el lenguaje. Vive en la poesía, la percusión y el canto. Vive en las negras y en las apoyaturas y también en una cantata, en una sextina y en el blues. Es el momento que precede al estallido de la inspiración. Vive en un lejano lugar que se abre paso hasta nuestro mundo.
"La gente podría pedir una demostración o una prueba de su existencia. Pero lo que pide esencialmente es una prueba de la existencia de la psique. Y, puesto que nosotras somos la psique, también somos la prueba. Todas y cada una de nosotras somos la prueba no sólo de la existencia de la Mujer Salvaje sino también de su condición en la comunidad. Nosotras somos la prueba de este inefable numen femenino. Nuestra existencia es paralela a la suya.

"Las experiencias que nosotras tenernos de ella, dentro y fuera, son las pruebas. Nuestros miles de millones de encuentros intrapsíquicos con ella a través de nuestros sueños nocturnos y nuestros pensamientos diurnos, a través de nuestros anhelos y nuestras inspiraciones, nos lo demuestran. El hecho de que nos sintamos desoladas en su ausencia y que la echemos de menos y anhelemos su presencia cuando estamos separadas de ella es una manifestación de que ella ha pasado por aquí..."

Clarissa Pinkola Estés,
Mujeres que corren con lobos

lunes, 25 de febrero de 2013

APRENDER A DESPEDIRSE BIEN

Las despedidas forman parte del recorrido como seres en proceso que somos, y en el que nos vamos configurando como personas a través –entre otras cosas- de pérdidas y encuentros.  Buena parte de la evolución positiva de este recorrido depende de haber aprendido a aceptar las pérdidas.

Estas pérdidas pueden pertenecer a ámbitos muy distintos: material, físico, existencial, social, intelectual, etc.  Pueden ser pérdidas de bienes ya poseídos, o que esperábamos poseer en el futuro.
La tarea de despedirse suele estar acompañada por emociones desagradables: vacío, tristeza, dolor, ansiedad, rabia… Aunque sean desagradables, lo más sano es pasar por estas sensaciones porque son acordes con la realidad que estamos viviendo.  Y por el contrario, la evitación de las mismas es una comprensible tentación.

 COMO NO DESPEDIRSE BIEN: CREENCIAS DISFUNCIONALES:

a)    Puedo hacer algo que me evitará pasar por el dolor.  Detrás de esta creencia se ubican las que siguen.  Parte de suponerse con más poder del real, y querer que la vida no tenga pasajes dolorosos.  Creencia propia de la personalidad evitativa.
b)    No hay derecho a que esto me pase a mi.  Se cree un ser especial y superior al resto de los mortales.  Propio de la personalidad narcisista.
c)     Si me esfuerzo, lograré que no me deje.  Parte de la creencia que se tiene poder sobre los demás, aunque ellos no nos lo den.  Lleva a presionar (le obligo por la fuerza o lo amenazo) y a chantajear (me enfermo y así no me deja) y viciar el recuerdo o lo que quede de la relación.  Propio de personalidades límites.
d)    Me sentiré mejor si encuentro un culpable. Se busca un chivo expiatorio (Dios u otras personas) porque se niega que la realidad esta hecha así.
e)    No podré soportarlo, no podré salir adelante sin esto.  Le sucede a personas dependientes, que inhiben sus capacidades y recursos ante la pérdida.
f)     Si me encastillo en mi bronca sufriré menos. Parte de la adicción a la rabia y la fobia a la tristeza, y lleva al enquistamiento del dolor.
g)    Si no me entero de la despedida, es como si no se hubiera dado.  Pensamiento mágico del niño que hace desaparecer lo que no le gusta.
h)    Nunca será como antes.  Propio del pensamiento rígido, que corta toda realidad en dos partes, “todo o nada”.
i)      Yo me lo busqué (y por tanto debo sufrir).  Parte de un concepto masoquista de la vida, con una visión insana de la culpa (en caso que hubiese culpa real por la pérdida)

COMO NO DESPEDIRSE BIEN: MODALIDADES FRECUENTES

a)    La pataleta. ¡No quiero, no quiero, no quiero! Reacción del niño cuando llora furioso porque no consigue lo que quiere.  A veces estas reacciones se encuentran en gente adulta.
b)    La mariposa disecada.  El resentimiento ante la pérdida es callado y sutil.  Se niega ese resentimiento, pero se actúa desde él mediante la negativa a despedirse, manifestándose en la congelación devota del pasado.  No se modifican los escenarios, todo queda como embalsamado (la habitación del difunto, el horario intocado…).
c)     El agujero del queso.  La vida es un queso gruyere, está llena de agujeros.  Hay gente que al contemplar los huecos de la vida es como si se dejasen hipnotizar por ellos, y en lugar de despedirse de expectativas no colmadas, se quedan ahí, mirando y mirando el pasado con melancolía.
d)    El rico paralítico.  Un niño abrazado a todos sus juguetes, sin ningún deseo de compartirlo con su hermano… que encuentra un piolín en el suelo y se pone a jugar con él.  El dueño de todos los juguetes no puede jugar con ellos porque sus brazos están ocupados en acumularlos, mientras mira cómo juega su hermano, que no tiene ninguno.  Es la gente que reemplaza el dolor acumulando cargos políticos, más trabajos de los que puede hacer, más vestidos de los que puede usar, más cursos de los que puede digerir.
e)    La despedida del chicle.  Quien sufre la despedida se comporta como quien pisa un chicle: no hay manera de desprenderse de él.  Hace intentos, de a ratos se olvida, pero en cuanto quiere andar aparece el incordio.
f)     ¡Al fin solo! Es la despedida del cobarde.  No se animaba a separarse, pero a fuerza de ineptitud o sabotaje logra que lo echen o lo dejen… con la ventaja de la imagen del martirio o de la víctima.
g)    ¡No pasa nada! Evita la despedida mediante la negación de la relación afectiva con lo que pierde.  No vive la despedida porque no hay tal: nunca llegó a estar verdaderamente relacionada con el bien o la expectativa perdida.

COMO DESPEDIRSE MAS O MENOS BIEN

“Mas o menos bien” significa que no puede evitarse el paso del dolor y la tristeza que toda despedida conllevan, tanto las que son impuestas por la vida como las que son elegidas por la renuncia.
Despedirse no es un acto, sino un proceso similar al de la herida: nos duele, nos hace gritar, pedimos socorro, desinfectamos la herida, se cura y hay que esperar a que cicatrice.
He aquí algunas pistas que ayudan a vivir la despedida:
1.    Valorar los regalos de la vida, aunque tengan taras.  La vida es un tejido artesanal, con nudos y desigualdades que resaltan su cualidad de producto humano.  Las relaciones humanas suelen ser lugares sensibles a este tipo de desigualdades, y nunca serán perfectas.  Crecer significa despedirse de Disneylandia, de un mundo completo, maravilloso y feliz.  Pero valorar los aspectos positivos de nuestras relaciones con otros ayudará a no ampliar los adioses más de lo necesario.
2.    Calibrar cuándo es el momento de despedirse.  Dentro del proceso de una despedida, será necesario evitar tanto la precipitación como la demora.  La primera es una huída hacia delante; la segunda nos paraliza en nuestra fantasía.
3.    Aceptar todas las emociones que el proceso conlleve, aunque algunas sean aparentemente absurdas.  Nuestras emociones y sentimientos no siempre son lógicos.  Está bien reconocer su existencia, permitiéndome sentirlo y respetando su irracionalidad.  Esto es necesario hacer especialmente con el sentimiento de culpa, muy frecuente en las pérdidas.
4.    Cerrar asuntos pendientes.  No se trata de asuntos materiales, sino de aspectos internos, sobre todo la expresión de emociones y pensamientos nunca dichos en relación con la persona o cosa que se despide.  Muchas veces esta expresión será simbólica, para lo cual sirve el ejercicio de “la silla vacía”, o bien una carta, o bien una fantasía guiada.
5.    Desprenderse de lo que se va: reducir las fronteras del “tener” y ahondar en el interior del “ser”.  Es importante hacer conciente que la perdida de lo que tenemos (una relación u objeto) no reduce nuestra esencia existencial, el “ser” quien soy.  Al contrario, podemos aprovechar la pérdida para ahondar en la propia identidad, valorando cómo seguimos siendo sin aquello que se perdió.
6.    Aceptar la herencia.  Significa valorar lo que nos deja esa despedida, lo positivo que me aportó, los aprendizajes que hice mediante este vínculo que ya no está, las experiencias de belleza y bondad que pude transitar.  La despedida se convierte así en ocasión para un balance, desechar lo que no nos vale y quedarnos con los rubíes secretos que encontré.  Es ocasión para agradecer esos regalos y guardarlos en un lugar de nuestra intimidad.
7.    Celebrar el ritual de despedida.  Sobre todo cuando la despedida deja un vacío, un hueco (por jubilación, fallecimiento, mudanza, etc.), ayuda celebrar un ritual proporcionado a la pérdida y la situación.  El carácter terapéutico de un ritual se da cuando, en compañía de personas significativas, se declara públicamente la pérdida y encuentro recepción a las emociones y sentimientos que me inundan.
8.    Darse tiempo para cicatrizar la herida.  Permitirse vivir el “luto”, aceptando la inestabilidad emocional, la disminución energética y los sentimientos depresivos.  El luto es tiempo para reestructurar la vida sin el objeto que se perdió.  Es tiempo para darme permiso de buscar apoyo y consuelo.
9.    Dejarse encontrar por la vida.  La vida es un proceso de retirada y contacto, de pérdidas y encuentros, de desiertos y tierras prometidas.  El aceptar con alegría y sin culpas los nuevos hallazgos y regalos, no es negación de los afectos vividos ni infidelidad a aquellos.  Más bien es un homenaje que le hacemos al poder encarnar en el presente la sabiduría vital que me aportaron en el pasado.
 
Ana Gimeno-Bayón[1]



* Resumen del último capítulo del libro “14 APRENDIZAJES VITALES”, editado por Carlos Alemany, S.J., Editorial DDB, Bilbao, 2000, pp 274-292.
[1] Licenciada en Derecho (Universidad de Barcelona), Dra. en Psicología Corporal (Universidad de Deusto), miembro fundadora de Psicoterapia Integradora Humanista, co-directora del Instituto Erich Fromm de Psicología Humanista.

lunes, 4 de febrero de 2013

BENDICIÓN


“Que los PIES te lleven por el camino hacia el encuentro de quien eres, porque la felicidad,…es eso,….descubrirte detrás de ti…sabiendo que el verdadero disfrute está en transitar ese camino.
Que los OJOS reconozcan la diferencia entre un colibrí y el vuelo que lo sostiene. Aunque se detenga, seguirá siendo un colibrí, y es importante que lo sepas, para que no confundas el sol con la luz, ni el cielo con la voz que lo nombra.
Que las MANOS se tiendan generosas en el dar y agradecidas en el recibir, y que su gesto más frecuente sea la caricia para reconfortar a los que te rodean.
Que el OÍDO sea tan fiel a la hora de escuchar el pedido, como a la hora de escuchar el halago, para que puedas mantener el equilibrio en cualquier circunstancia….y sepas escucharte y escuchar
Que las RODILLAS te sostengan con firmeza a la altura de tus sueños y se aflojen mansamente cuando llegue el tiempo del descanso.
Que la ESPALDA sea tu mejor soporte y no lleves en ella la carga más pesada.
Que la BOCA refleje la sonrisa que hay adentro, para que sea una ventana del alma
Que los DIENTES te sirvan para aprovechar mejor el alimento, y no para conseguir la tajada más grande en desmedro de los otros.
Que la LENGUA exprese de modo tal las palabras que puedas ser fiel a tu corazón en ellas, conservando el respeto y la dulzura.
Que la PIEL te sirva de puente y no de valla.

Que el PELO le de abrigo a tus ideas, que siempre adornan más que un buen peinado.
Que los BRAZOS sean la cuna de los abrazos y no camisa de fuerza para nadie.
Que el CORAZÓN toque su música con amor, para que tu vida sea un paso del Universo hacia adelante.”