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martes, 13 de septiembre de 2011

Oración del logoterapeuta



Señor…
Líbrame… en esta tarea de ACOMPAÑAR, de la ceguera espiritual, que no me permita ver, lo que trae la persona que llega a mi encuentro.
Líbrame…de la omnipotencia de pensar que yo le doy la luz, teniendo claro que la luz está en el interior de su ser.
Líbrame… de transmitir que yo sé la verdad, cuando la verdad debe ser descubierta por mi compañero de encuentro.
Líbrame… de decir quien es la persona que llega a mi encuentro… estableciendo yo mismo mis propias conclusiones
Dame la luz para poder acompañar y orientar el camino por donde él o ella, deben transitar y encontrarse.
Líbrame Señor de la seducción de sentir que es mi intervención lo que hace que la persona se cure, dado que al yo facilitar los medios y al brindarle la asistencia, es la misma persona que sana.
Condúceme serenamente, a ser un instrumento de cambio, y que yo pueda ver los caminos por donde transitar y de esta manera se manifieste el poder desafiador de espíritu.
Llévame a recorrer mis propios cielos y mis propios infiernos, para que mis heridas no sean un obstáculo de verdadera llegada al otro.
Dame la luz suficiente, para tener claro el momento en que debo retirarme a revisarme.
Condúceme , líbrame y acompáñame …
Sólo así, podré decir, que mi tarea tiene sentido.


Sandra Barbero

lunes, 18 de abril de 2011

Decisión


"Al hombre le pueden arrebatar

todo salvo una cosa,

la decisión de la actitud personal

ante un conjunto de circunstancias,

para decidir su propio camino".


Viktor Frankl

lunes, 26 de julio de 2010

El amor que nos cura

“La resiliencia es una tercera vía que evita tanto la identificación con el agresor como con la identificación con el agredido. En un proceso resiliente, lo que se precisa es descubrir cómo se puede volver a la vida sin repetir la agresión ni llevar una vida de víctima. En el momento de la desgracia, todos absolutamente dicen: 'me gustaría volver a ser como todo el mundo’. Y en el momento en el que algunos empiezan a levantar cabeza, todos absolutamente todos dicen: ‘He tenido mucha suerte, saben’. Estamos aquí en el polo opuesto de la ideología del superhombre, que implícitamente contiene a la del subhombre.
La resilicencia intenta responder a dos preguntas:
* ¿Cómo es posible conservar la esperanza cuando uno está desesperado? Los estudios sobre el vínculo proporcionan una respuesta
* ¿Cómo me las arreglé para salir adelante? Las investigaciones sobre los relatos íntimos, familiares y sociales explican de qué modo puede modificarse la representación de las cosas.
Un herido no puede volver a la vida de forma inmediata. En el largo camino de la resiliencia, los primeros pasos se dan después del descalabro, tan pronto como un ascua de vida vuelve a arrojar un poco de luz en el mundo que el golpe ha ensombrecido. Entonces, cesa la muerte psíquica y comienza la tarea de volver a la vida.
Se da la circunstancia de que la época del enamoramiento, de la formación de la pareja, constituye precisamente un período sensible en el que uno reorganiza su pasado, en el que los futuros compañeros se implican en ese encuentro con todo lo anteriormente adquirido para realizar la vida con la que sueñan: ‘¿Quién soy yo para hacerme amar?’. Esta pregunta funda la pareja y establece el pacto implícito que habrá de gobernarla y darle su estilo.
A partir de ese momento, todos los días, en cada desayuno, en cada ‘buenas noches’, actúan los milagros y la riqueza de lo trivial, capaces de tejer un nuevo vínculo y de alumbrar una existencia diferente.


‘Y sin embargo es preciso que haya canto.
No puedo ser únicamente grito.
Escuchen cómo lloran en su interior
las historias del pasado.
El terrible grano que siembran
hace que maduren con cada poema
las rebeldías renovadas” (L Aragon)

El privilegio del poeta es que puede decir en unos cuantos versos lo que a mí me ha ocupado muchas páginas.”

De Boris Cyrulnik, El amor que nos cura

miércoles, 12 de mayo de 2010

Actitud ante el dolor 2da parte


Por Lic Luis Fernando Carvaja Dávila

El ser humano es el que tiene la responsabilidad de iniciar su proceso de autodescubrimiento, de reconocer su riqueza y su oportunidad de crecer a pesar de la desventura, aunque la dimensión Espiritual se encuentre bloqueada no significa que se apague, sino que aguarda esperando encendida a que el hombre vaya a la conquista de su propio Ser.

Reconocer cuando he fallado, cuando me he equivocado, cuando lastimé a los que me quieren y cuando me lastimé a mi mismo, implica tener la humildad de reconocer mis errores. Al mismo tiempo me hace ser conciente de que soy un ser falible e imperfecto, soy un ser que no tiene respuesta a todo lo que la vida me ofrece, el poder equivocarme en los momentos en que he tenido que decidir, que soy un ser con miedos y temores.
El ser humano es un ser en constante crecimiento, somos seres no terminados, todos los días hay algo por aprender y todos los días me espera algo por descubrir.
Ser responsable significa tener la capacidad de responder, hacerme cargo concientemente y voluntariamente de algo. "YO SOY RESPONSABLE DE LO QUE PIENSO Y SIENTO DE LO QUE AMO Y DE COMO SUFRO" (VIKTOR FRANKL).

¿Y ante quién soy responsable? Ante mí mismo, la mayor tarea cómo ser humano es hacerme responsable de mi vida y de ir respondiendo a las tareas que la vida me va ofreciendo. Nadie puede hacer esto por mí, solo yo puedo hacerlo, es intransferible. Es la Unicidad de la Persona.

El primer paso de alcohólicos anónimos señala: “Admitimos (me doy cuenta concientemente) que éramos impotentes ante el alcohol, que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables”, quien reconoce este punto ha iniciado el primer paso trascendental de su condición “admite humildemente que debe hacerse responsable de sí mismo”.

Cuando soy capaz de responder por mí mismo, debo responder frente a lo que hago con los demás, el paso numero 8 señala: “Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestos a reparar el daño que les causamos”, ir al encuentro con el otro implica despojarse de las ataduras y comprender que a pesar de lo que ha pasado aún hay mucho por hacer, que no todo se ha perdido.

Ser responsable ante Dios, de que soy un ser abierto a trascender, a la aspiración de un sentido mucho más alto. Cuando el hombre comprende que no es culpable de lo que le ha pasado en la vida, pero sí es responsable de como se ubica ante el dolor y sufrimiento, deja de ser una víctima de las circunstancias, modifica sus actitudes, y se hace cargo voluntariamente de las riendas de su vida.
El dolor, no es del todo malo, aunque a nadie nos gusta sentir dolor, todos en algún momento lo hemos sentido. Vivir el dolor y el sufrimiento es “vivirlo” en toda la dimensión de la palabra, asumirlo, dejar que me duela, reconocer que me duele es la expresión más indigente del dolor, nos confronta con lo más débil del ser humano. Me doy cuenta (soy conciente) de que me duele y por eso sufro.
Meterse al dolor, es uno de los pasos de la curación, sin embargo, siempre lo negamos, preferimos evitarlo y hasta pretender vivir únicamente para no sentir dolor, lo cual hace que el dolor nos duela más.

Reconstruir mi vida implica un proceso lento, nada se da de un día a otro, al igual que no se puede nacer sabiendo caminar, sin embargo, cuando se es niño se tiene la potencialidad para poder hacerlo. Sanar la heridas lleva tiempo, y los tiempos de los seres humanos, no son los tiempos de Dios y de la Vida, es decir no se miden por horas, ni por años sino por momentos. Descubrir mi sentido del momento, implica reconocer que en cada situación que la vida me plantea, existe una posibilidad de significado un sentido del momento, ¿Qué me quiere decir la vida ante cada situación que se me presenta? ¿Cómo elijo responder ante aquello que la vida me ofrece?. Y desde mi Unicidad respondo ante lo que para mí es lo correcto, al margen de lo que los demás piensen o sientan. Yo soy quien responde, y elijo lo que creo que es conveniente, aunque me equivoque, asumiré la consecuencia de mis actos.

Hoy puedo elegir quedarme con mi dolor, o puedo elegir aprender de él y trascenderlo. Hoy puedo creer que la vida no tiene sentido o puedo detenerme a ver que hoy alguien me sonrió, me saludó, pidió mi ayuda, puedo darme cuenta que la vida me brindó un amanecer, la oportunidad de saborear un café, contemplar la belleza de una flor, puedo darme cuenta de sentir lo que es el amor, sentir una caricia, puedo darme a los demás a través de mi trabajo y de mi testimonio de vida, y en los momentos en que me asalte la duda puedo escuchar y atender a la voz de mi conciencia, a esa parte humana y sabia que me dice qué es lo que es mejor aquí y ahora.

Hoy al irte a la cama haz un recuento de las enseñanzas que la vida te dejó, no importa si fueron malas o buenas, pregúntate qué te enseñó la vida. Si piensas que es mejor no vivir, respóndete tú mismo ¿Por qué sigues vivo?, ¿Qué te hace latir? Cambiar no es fácil, debemos despertar a nuestra conciencia pero una buena forma de empezar es comenzar sólo por este día, y sólo por hoy a pesar de todo respóndete si valió la pena vivir, sólo por hoy y con todo lo que te ocurra… di ¡Si a la vida!

miércoles, 5 de mayo de 2010

Actitud ante el dolor 1ra Parte


Por Lic. Luis Fernando Carvajal Dávila (Soc. Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia)

"Desde el momento de nuestro nacimiento el ser humano se ve afectado por todo lo que a su alrededor se encuentra. Desde el momento de salir del vientre de nuestra madre enfrentamos el dolor más grande, salir del lugar en donde estábamos protegidos y resguardados para enfrentar un mundo cambiante y cada vez más agresivo, sin saber cómo serán los padres que nos engendraron, sin conocer cuál será la herencia de nuestra familia, sin conocer los conflictos presentes, y sin conocer toda la aventura de un mundo al cual estamos expuestos, sin saber todo esto estamos aquí. Dentro de las miles de posibilidades de millones de células que se pudieron haber unido estas células formaron un ser único e irrepetible, y esto no es una coincidencia o un hecho al azar. El Ser Humano nunca tiene experiencias de coincidencias porque en la vida hay un orden inalterable, todo lo que está “es” y tiene una razón, una razón no por inventarse sino al contrario una razón por descubrirse, un “sentido” que nos hace aspirar a un ideal de vida. Sin embargo ese ser pequeño e indefenso posee en todo su esplendor la esencia misma del ser humano, la parte mas interna: el Espíritu.

Todo lo que en su vida el ser humano acumula en experiencias, los conflictos de la niñez, los fracasos, la incomprensión de nuestros padres, la depresión de nuestros tiempos, la necesidad de sentirse querido y aceptado, el trabajo rutinario, las ganas de no vivir, giran herméticamente durante días o años, y fingimos en ocasiones que no existen, preferimos callar y tratar de hacer frente a la frustración que eso genera, llenando vacíos con vacíos, y al final ¿qué queda?, queda solamente la mujer - el hombre mismo y su “dignidad”, aquel que tiene que hacer frente a las situaciones más adversas, aquel que no puede cambiar un pasado que ha influido en su vida, pero que NO LO DETERMINA, la mujer - el hombre que ha comprendido que ahora es lo que es gracias a su pasado porque es en él en donde encuentra toda su riqueza de experiencia. El hombre - la mujer que tiene la capacidad de mirar atrás y descubrir el sentido inmerso en esas experiencias que lo han tocado, comprenderá que en el “sentido” de su pasado estará el “sentido” de su presente y podrá PROYECTAR UNA VISIÓN DE FUTURO CON “SENTIDO”. El hombre – la mujer tiene la capacidad de “oponerse” (la fuerza de oposición del espíritu) a las situaciones que la vida le plantea, no de modificar el destino, pero tiene siempre aún en el ultimo de los casos la posibilidad de elegir que “actitud” tomar ante las situaciones que la vida le plantea, o en las palabras de Viktor Frankl: “no soy yo quien le pregunta a la vida, es la vida quien me cuestiona a mí, y yo elijo como responder”.

El ser humano guarda dentro de su “Ser” el Espíritu, el cual nunca enferma y no muere. El espíritu no se aniquila, una vez que ha sido encendido arde iluminando desde el interior hacia fuera y es allí en donde empieza el trabajo de reconocer las heridas y el sufrimiento, ¿Por qué si el Espíritu ilumina nuestro “Ser” nos perdemos en la oscuridad?, ¿Por qué no me puedo dar cuenta que lo que hago hoy me está dañando?, ¿Por qué a pesar de que sé que me estoy lastimando y lastimando a quienes me aman, no puedo evitar seguir lastimándome (les)?."

(Continúa en una próxima entrega)

sábado, 6 de marzo de 2010

Caricias

Hace tiempo leí el cuento de Elsa Bornemann Cuento con caricia, que aparece en la publicación anterior. En aquella ocasión me pareció que los protagonistas principales del cuento eran el changuito y el puercoespín. Me llamó la atención este puercoespín tan necesitado de ser acariciado y de dar caricias y la dificultad de sus espinas. Sin embargo él puede descubrir una zona donde no tenía espinas y desde donde podía también acariciar: el hocico. Muchas veces encontramos personas a las cuales se hace difícil acariciar porque sentimos todas sus espinas y aún así ahí está latente y urgente esta necesidad de ser acariciados y acariciar. El desafío está en descubrir esa zona, quizá no tan evidente mediante la cual podemos entregar y recibir una caricia. El changuito, a su vez no se asusta de este puercoespín que se acerca a acariciarlo. Y los demás animales son capaces de regalar la caricia que recibieron.

Creo que en todos nosotros y nosotras viven estos personajes. Cada uno de nosotros necesita ser acariciado y acariciar y también nosotras y nosotros a veces nos protegemos con espinas por temor a ser lastimados y sin quererlo a su vez también lastimamos. Pero llevamos dentro esta necesidad existencial de trascender en el amor. No podemos vivir sin caricias ya sean físicas, emocionales, psicológicas, espirituales. Y aunque parezca contradictorio, cuántas más espinas encontramos en los otros o en nosotros mismos es señal de una mayor necesidad de ser acariciado y de acariciar.

Siguiendo a Viktor Frankl, estoy convencida que nuestra riqueza y mayor potencial humano está en dejar surgir una y otra vez esta capacidad de amar y de ser amados. La búsqueda de sentido y de felicidad es apostar a esas zonas nuestras sanas desde donde podemos relacionarnos. Por más espinas que encontremos en nosotros y en los demás... el amor es más fuerte.

"Porque es fuerte el amor como la muerte" Cantar 8, 6
Estela

miércoles, 24 de febrero de 2010

Abiertos al amor


Por Ma. Teresa Lemus Vanek

Existen momentos en los que nos gustaría mucho ayudar a quienes amamos mas no podemos hacer nada:
o las circunstancias no permiten que nos aproximemos, o la persona permanece cerrada ante cualquier gesto de solidaridad y apoyo.
Entonces sólo nos resta el amor. En los momentos en que todo es inútil, aún podemos amar - sin esperar recompensas, ni cambios ni agradecimientos.
Si conseguimos actuar de esta manera, la energía del amor empieza a transformar el universo que nos rodea.
Cuando esta energía aparece, siempre consigue realizar su trabajo.
"El tiempo no transforma al hombre. El poder de la voluntad no transforma al hombre. Lo transforma el amor", Dice Henry Drummond.

El amor transforma, el amor cura. Pero a veces el amor construye trampas mortales, y termina destruyendo a la persona que decidió entregarse por completo. ¿Qué sentimiento complejo es éste que - en el fondo - es la única razón para continuar vivos, luchando, procurando mejorar?
Sería una irresponsabilidad intentar definirlo; porque, como todo el resto de los seres humanos, yo solamente consigo sentirlo. Se escriben miles de libros, se estrenan obras teatrales, se producen películas, se crean poesías, se tallan esculturas en madera o mármol, pero, a pesar de ello, todo lo que el artista puede transmitir es la idea de un sentimiento, pero no el sentimiento en sí mismo.
No obstante, aprendí que este sentimiento está presente en las pequeñas cosas y se manifiesta en la más insignificante de las actitudes que tomamos; por lo tanto, es necesario tener el amor siempre en mente cuando actuamos o dejamos de actuar.
Tomar el teléfono y decir la palabra de cariño que postergamos. Abrir la puerta y dejar entrar a quien necesita nuestra ayuda. Aceptar un empleo. Abandonar un empleo.
Tomar la decisión que estábamos dejando para después. Pedir perdón por un error que cometimos y que no nos deja en paz. Exigir un derecho que tenemos.
Abrir una cuenta en el florista, que es más importante que la del joyero. Poner la música bien alta cuando la persona amada esté lejos, pero bajar su volumen cuando se halla cerca.
Saber decir "sí" y "no", porque el amor lidia con todas las energías del hombre.
Descubrir un deporte que pueda ser practicado por ambos. No seguir ninguna receta, ni siquiera las contenidas en este párrafo; porque el amor requiere creatividad.
Y cuando nada de eso sea posible, cuando lo que resta es apenas soledad, entonces acordarse de una historia que un lector me envió una vez:
"Una Rosa soñaba día y noche con la compañía de las abejas, pero ninguna venía a posarse en sus pétalos.
La flor, sin embargo, continuaba soñando. Durante sus largas noches imaginaba un cielo donde volaban muchas abejas que venían a besarla cariñosamente. Así conseguía resistir hasta el día siguiente, cuando volvía a abrirse con la luz del sol.
Cierta noche, conociendo la soledad de la rosa, la luna preguntó:
- ¿Tú no estás cansada de esperar?
- Quizás. Pero tengo que seguir luchando.
-¿Por qué?
- Porque si no me abro, me marchitaré."
En los momentos en que la soledad parece destruir toda la belleza, la única manera de resistir es continuar abiertos